CULTURA DE LA LEGALIDAD, INFORMÁTICA JURÍDICA Y DERECHO INFORMÁTICO



Licenciado José Francisco Blake Mora, Secretario de Gobernación.

Diputado Jorge Carlos Ramírez Marín, Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados.

Licenciado Jorge Moreno Collado, Consejero de la Judicatura Federal, y Representante del Poder Judicial de la Federación.

Licenciado Heriberto Castillo Villanueva, Presidente de la Asociación Nacional del Notariado Mexicano A. C., Colegio Notarial.

Doctor Elías Huerta, Presidente de la Asociación Nacional de Doctores en Derecho.

Licenciado Porfirio Hernández Oropeza, Director General de Registros Públicos de la Propiedad y Notarias del Estado de Guanajuato, y Presidente del Instituto Mexicano de Derecho Registral.

Maestro José Castelazo de los Ángeles, Presidente del Instituto Nacional de Administración Pública.

Bienvenidos todos. Muchas gracias por acompañarnos.

Doctor Eduardo de Jesús Castellanos Hernández, Director General de Compilación y Consulta del Orden Jurídico Nacional. Muchas gracias por la organización de este evento doctor.

Señoras y Señores, muy buenos días.

La Secretaría de Gobernación recibe, una vez más, a las instituciones públicas de investigación y educación superior que imparten la carrera de Derecho, con la certeza de que llevaremos a cabo un exitoso ejercicio cívico de información, y actualización en la legalidad y sus aspectos en la informática.

Desde el 2003 la Secretaría de Gobernación y sus interlocutores en los tres ordenes de Gobierno y en la sociedad civil, organizan este encuentro, con distintos enfoques para intercambiar puntos de vista y experiencias académicas, profesionales e institucionales.

Con esto, los organizadores nos hemos propuesto divulgar entre estudiantes, profesores, servidores públicos y especialitas, novedosas perspectivas que han enriquecido, sin duda, sus conocimientos y conceptos propios sobre estos temas en sus respectivos campos de acción.

Se trata de un evento académico que destaca por la calidad y competencia de sus expositores; que reúne a lo más destacados especialistas en sus temas y que cada año tiene mayor presencia en lo jurídico, académico e institucional de nuestro país.

Construir la legalidad y una cultura que la incorpore a la forma de vida de nuestra sociedad, no es una tarea sencilla si partimos de un medio social difícil y, en ocasiones, desalentador.

No es desconocido para nadie que la tarea resulta muy compleja y que la solución debe ser multidisciplinaria, como multifactorial es la actual circunstancia en la que nos encontramos como país. Los juristas tenemos el papel de inculcar, con ejemplo de vida, la confianza en la ley y buscar los espacios para su fortalecimiento.

El servicio público y los propósitos que tiene como encarnación del Estado, obligan a quienes somos parte del mismo, a trabajar más intensamente, pues nuestro esfuerzo debe redundar en beneficio de la colectividad. Es un esfuerzo que se traduce en bienes y servicios, a veces fundamentales para la vida y el bienestar de las personas. Por ello, revista un carácter de responsabilidad único, al que se debe de corresponder con probidad, vocación de servicio y apego a la legalidad.

La garantía de legalidad que el orden Jurídico exige para todo acto de Gobierno, empieza por la convicción del propio servidor público en lo trascendental de sus funciones, la ética y la confianza ciudadana son los dos pilares en lo que descansan la viabilidad de nuestro Estado democrático de derecho, y el funcionamiento regular de sus instituciones.

La Constitución, las leyes y las demás disposiciones establecen un orden jurídico que aseguran una convivencia pacífica en la que los mexicanos tenemos la oportunidad de desarrollar nuestras capacidades a plenitud. Depende de cada uno la utilidad y el destino que da a ellas, pero corresponde al Estado y a la sociedad, conjuntamente, generar los medios para su máxima utilidad y beneficio individual y social.

La educación es el más poderosos medio para inculcar un sentido de pertenencia y de identidad con los valores y propósitos compartidos que nos caracterizan, y que dan propósitos definidos a nuestra trayectoria como Nación.

Este año conmemoramos importantes acontecimientos históricos que han contribuidota a formarnos como el actual país que somos, y debemos ser conscientes que es el momento de concretar el pasado en un porvenir que sea posible. Tal es el reto que enfrontamos, y si bien las opciones que nos plantean los tiempos actuales parecieran confundirnos, tenemos la firmeza en nuestras convicciones y la unidad en torno al objetivo común que es México.
Estudiar y comprender la legalidad y su trascendencia para el logro de los fines del Estado, es ahora un requisito básico para el diálogo nacional, del que debe derivar el gran pacto entre los mexicanos de esta generación.

La institucionalidad que construimos tiene su apoyo más firme en la legalidad, pues sólo en la ley puede una sociedad tener su más segura base para forjar un sistema de vida incluyente, tolerante y con espacios adecuados a las realidades y retos del Siglo XXI.

Acercarse a la legalidad y a sus más recientes expresiones, vertientes y ámbitos, es así, tan decisivo para la democracia de una sociedad, como la participación en los procesos políticos o el interés informado en la vida pública del país.

La experiencia en los ámbitos nacional y local, así como la educativa y de la investigación tendrá un efecto de universalidad en las ideas y dan a este evento la riqueza que sólo la pluralidad en las opiniones puede dar.

La Secretaria de Gobernación, a través de las áreas que participamos en este encuentro, agradecemos a todos ustedes su participación y reiteramos nuestro interés en trabajar para que los resultados del mismo se difundan con la mayor amplitud y provecho para nuestro país.

Los diversos tópicos que se tratarán en las conferencias magistrales y paneles, han sido considerados a partir de la importancia que tienen para los diversos procesos jurídicos e informáticos, que en la actualidad se manifiestan en nuestro medio jurídico e informático- jurídico.

Confiamos en que sean de interés para todos los asistentes, y las altas calificaciones profesionales de los expositores invitados son una garantía de ello.

Señor Secretario.

Señores miembros del presídium.

Señoras y Señores:

Una vez más nos reunimos para trabajar por México en este espacio de discusión y análisis, que estamos seguros será un interesante aportación para nuestro orden jurídico nacional y la cultura de la legalidad que juntos nos proponemos consolidar.

Muchas gracias.

Palabras pronunciadas el 28 de octubre de 2010, durante la inauguración del Segundo Congreso Nacional "CULTURA DE LA LEGALIDAD, INFORMÁTICA JURÍDICA Y DERECHO INFORMÁTICO”, convocado por la SEGOB.

En Oaxaca, el Instituto Estatal Electoral está molacho


Pronunciamieto del Consejo General, respecto a las campañas negras.

En la sesión ordinaria del Consejo General del Instituto Estatal Electoral del pasado 14 de junio, fue aprobado un pronunciamiento respecto a las campañas de las coaliciones y de los partidos políticos.

El documento resultante es débil y sin mayor contenido ni compromiso. Se limita a señalar las obligaciones que todos los actores saben que deberían estar cumpliendo, haciendo una invitación para que las respeten. El problema es que para este momento, a todas luces es claro que ya se están violentando esos principios y resulta evidente que no es suficiente con un exhorto.

Es necesario que el Instituto Estatal Electoral demuestre que tiene fuerza y recursos, para llevar al orden a todos aquellos que estén violando los principios que deben regir una elección democrática, mostrando que tienen dientes y que saben usarlos.

No debe pasar desapercibido que el Reglamento que norma los procedimientos con motivo de infracciones administrativas en materia electoral otorga facultades al Consejo General para iniciar de oficio los procedimientos que consideren necesario y en consecuencia, pueden y deben dictar las medidas cautelares forzosas para detener las campañas negras.

El Consejo General del Instituto Estatal Electoral, ya no debe tolerar la indebida intromisión del Gobernador Ulises Ruíz en las campañas; el robo, la destrucción y quema de la propaganda de los candidatos; ni la descalificación personal, mediante calumnias, a los candidatos.

A efecto de rehuir a su responsabilidad, el Consejo General decidió trasladar la carga a los partidos políticos y a los ciudadanos, invitándolos para que presenten las quejas y denuncias que correspondan, como si no supieran lo difícil que resulta cumplir los trámites burocráticos para que procedan las mismas. Por supuesto que hay que hacerlo, pero pude que no sea suficiente.

La propuesta concreta, que no fue aceptada por el Consejo General, consistía en que el Pleno atendiera la situación que se está viviendo en este proceso de 2010, e instruyera de oficio el inicio de procedimientos sancionatorios, a efecto de que de inmediato se emitieran las medidas cautelares pertinentes para detener los ataques y campañas negras que están sufriendo los candidatos de los partidos que integran la Coalición Unidos por la Paz y el Progreso.

En el Instituto Electoral de Oaxaca podían demostrar que tienen dientes, pero por su propia voluntad, están decidiendo quedarse molachos.

Publicado en El Libertador de Oaxaca.

En el PAN, la crisis es oportunidad



Hoy quiero compartir con mis compañeros panistas uno de los párrafos de la carta que el 2 de junio de 1942 escribió Manuel Gómez Morín al Doctor José G. Martínez, en la que lo alentaba para hacer frente a las responsabilidades y cumplir los deberes, especialmente en tiempos difíciles.

Dijo el fundador: “Las horas de crisis pueden ser, para los pueblos como para los individuos, lamentable ocasión de amargo abandono y de degeneración sin esperanza o pueden serlo de limpieza, de rehabilitación; de elevación verdadera. Depende de la substancia humana que reciba la quemada de la angustia y del dolor y, por supuesto, siempre y por encima de todo, de la gracia. Si esta crisis provoca un movimiento de generoso desinterés, de inteligente organización, de empeño esforzado, de sentimiento profundo de la comunidad nacional, lo que de otro modo sería amenaza y obscura confusión, puede volverse iluminado renacimiento”.

En nosotros está la decisión y la responsabilidad, pero no olvidemos pedir la gracia.

Votos blancos

Sin dejar de reconocer que existen razones suficientes para estar inconformes con nuestro sistema político, creo que la propuesta de que este 5 de julio los ciudadanos mexicanos nos abstengamos de votar, que anulemos nuestro voto o que votemos en blanco, es una iniciativa hueca, sin sustento y sin sustancia. Una ocurrencia caprichosa.

Para sostener mi punto de vista, permítanme platicarles un cuento.

Don Luis, con muchos esfuerzos y a como Dios le dio a entender, junto con algunos amigos y compadres, logró construir una vecindad para ellos y sus familias. La fueron levantando poco a poco, con la ayuda de un “maistro de obras” que realizaba este tipo de trabajos más por su experiencia práctica que por sus conocimientos técnicos. Un año se ponía el firme, al siguiente se colaba una loza, después se remodelaban los baños y se cambiaban los lavaderos, para después levantar otra pieza. Todo avanzaba a base de parches. A veces tumbando partes de la obra, para volver a construir. La vecindad, resultado de ese proceso, dejaba mucho que desear, pero a pesar de todo, era el patrimonio de sus familias y el lugar en que crecieron sus hijos.

Murió Don Luis y heredó su propiedad a Manuel, su hijo mayor. Un profesionista dedicado y perfeccionista. Detestaba lo mal hecho y siempre vestía un traje blanco inmaculado y bien planchado. A Manuel nunca le gustó vivir en la vecindad y siempre criticaba la forma en que fue construida. Aunque tenía la ilusión de comprar una casa que fuera nueva y a su juicio perfecta, las circunstancias de la vida lo obligaron a mudarse con los nietos de Don Luis al lugar que les había dejado el abuelo.

La vida fue pasando, y el tiempo, aunado a la forma en que fue construida la vecindad, aumentó su deterioro hasta el extremo de que los niños del barrio la conocían como “la casa del terror”. Las ventanas estaban rotas y se caían los vidrios porque se despegaba el mastique. El drenaje era lento y hediondo. El agua salía turbia por los grifos y el enjarre de las paredes comenzó a caerse a pedazos. Las instalaciones eléctricas fallaban y con frecuencia se quedaban a oscuras. Era urgente una remodelación. Los vecinos buscaron a unos contratistas para encargarles el trabajo. Cuando pidieron la opinión de Manuel, les contestó que el no sabía de esas cosas y que contrataran a quien mejor les pareciera, pidiéndoles que no lo estuvieran enchinchando con esos asuntos porque el hacía más que suficiente con pagar sus cuotas de mantenimiento, siempre de manera puntual.

¿Qué quieren que hagamos?, preguntaron los contratistas… ¡Pues que nos dejen la vecindad bonita y funcionando!, respondieron al unísono los vecinos y de inmediato les entregaron una bolsa con el dinero que habían juntado para la remodelación. Nunca quedó claro lo que significaba una vecindad bonita, ni precisaron lo que querían que se dejara funcionando. Los contratistas malgastaron el dinero, y la vecindad quedó igual o peor.

Una noche, Manuel estaba cenando en casa con sus hijos, cuando salió el tema del mal estado en que se encontraba la vecindad. Los nietos de don Luis le reclamaron a su padre el estado en que vivían y le preguntaron ¿qué había hecho al respecto?, de momento, trató de justificarse manifestando que era un buen padre de familia, que en su casa no les faltaba el sustento y que era muy cumplidor con las cuotas de mantenimiento de la vecindad. Al terminar su monólogo, se dio cuenta que la explicación no había dejado satisfechos a sus hijos.

Los hijos y su mujer se fueron levantando de la mesa, y al quedarse solo, su reflexión lo llevó a concluir que no estaba haciendo lo suficiente. ¡Tenía que tomar cartas en el asunto!

Con una nueva actitud, convocó a una reunión a los vecinos para hacerles ver lo mal que estaba la vecindad, los defectos que había en la construcción y lo transas que habían resultado los últimos contratistas. Todos comentaron sus inconformidades y llegaron a un acuerdo. ¡No podían seguir tolerando esa situación!

Seguían en la reunión cuando una de las hijas de Manuel llegó a avisarles que se habían quedado sin agua en la vecindad. Ahora, tenían un problema concreto que resolver y empezaron a surgir propuestas. Don Lupe sugirió que volvieran a traer a los mismos contratistas de la vez anterior, porque creía que se les debía dar una nueva oportunidad. Doña Chona comentó que tenía un sobrino plomero que podría revisar y arreglar las instalaciones. Don Andrés consideró que era mejor dejar así las cosas y que ya no debían pagarle a nadie por arreglar esos desperfectos, puesto que únicamente estaban provocando que otros se enriquecieran a sus costillas. Don Andrés agregó que estaba convencido de que lo mejor sería que cada quien mandara a sus hijos con cubetas a la toma de la entrada, y que eso podría servir para que los muchachos estuvieran ocupados y entretenidos.

Manuel se levantó enfurecido y reprendió a todos diciendo: ¡Que no se dan cuenta de que eso es precisamente de lo que estábamos hablando!, ¡Ya basta de que todos se quieran aprovechar de nuestras carencias!, y comenzó a convencer a sus vecinos de que debían manifestar su inconformidad de manera pacífica, asistiendo a las asambleas de la vecindad, pero sin contratar a nadie, porque al fin de cuentas todos eran iguales de incompetentes y ratas. Debían dejarle claro al gremio de la construcción, desde ingenieros y arquitectos, pasando por los contratistas, hasta llegar al peón albañil, que todos eran unos pillos y que sus familias querían otra cosa para su vecindad. El discurso fue tan vehemente, que todos salieron convencidos de que Manuel tenía razón. ¡No debían contratar a nadie para arreglar el problema, así se aseguraban de que nadie los volvería a tranzar!

Como de cualquier forma seguían necesitando del agua, tuvieron que acarrearla en cubetas, dándole en los hechos la razón a la propuesta de don Andrés, pero provocando además que surgiera el comercio del acarreo del agua, por las propinas que comenzaron a cobrar los muchachos.

Ya con la cabeza fría, Doña Chona y algunos vecinos fueron a hablar de nuevo con Manuel para tratar de convencerlo de que la situación del agua no podía seguir así, de forma tal que tendrían que arreglar ellos mismos las tuberías o contratar a alguien para que lo hiciera. Manuel se indignó, acusó a los vecinos de que estaban claudicando en la lucha y de que seguramente se trataba de algún enjuague para que el sobrino de Chona se llevara el negocio. Cuando le insistieron entonces en que ellos mismos debían arreglar las cosas, se encolerizó aún más, y les gritó: ¡Que me ven cara de fontanero, Dios me libre de ser fontanero!, preocupado de ensuciar su blanquísimo traje, sin darse cuenta de que ya estaba más que percudido, por el agua puerca con que lo lavaban.

Hasta aquí el cuento. Saque usted sus propias conclusiones.